Cómo luchar contra los pensamientos obsesivos

“Dicen que el alumno preguntó a su maestra: “Maestra, siento dentro de mí dos lobos que luchan. Uno me lleva a ideas, sentimientos y acciones positivas y el otro en cambio es malo, negativo, violento. ¿Cómo sé cuál de los dos ganará?”Y la maestra le respondió: “Eso es fácil. Ganará aquel al que alimentes”.

neurosisPrevalecerán aquellos pensamientos, ideas, sentimientos e incluso acciones que cultivemos. No podemos evitar sentir o pensar determinas cosas. Somos tanto ese lobo o loba buena, como la loba o el lobo maloSomos humanos y humanas, esa dualidad está en nosotros. Pero también somos esa parte que observa los lobos, que los identifica, y puede decidir a cuál alimenta. Siempre hay una parte de voluntariedad (mayor o menor) en lo que podemos pensar e incluso sentir.

Imaginemos que tenemos un pensamiento obsesivo, que no queremos pero que no podemos evitar. Da lo mismo el contenido, y si tiene relación con algún acontecimiento o si ha venido sin saber porqué. Puede que sea un tema al que le hemos dado muchas vueltas y en el que no encontramos nada más ahí. Solo nos agota y nos quita energía, y no lo queremos. En estas circunstancias podemos hacer algo para minimizarlo:

1- TOMA DISTANCIA. Obsérvalo desde fuera. Desapégate de él. No te pelees. Bien, ha venido, está aquí otra vez. No pasa nada, no es mi voluntad. No soy yo, porque yo no lo quiero conmigo.

2- DESAPARECERÁ Pase lo que pase antes o después se irá. Tardará más o menos, pero desaparecerá. Sé consciente de que no va a estar contigo eternamente.

3- NO LE DEDIQUES TU ATENCIÓN, no te metas en él, no le des tu energía mental. Ahora es cuando puedes empezar a hacer algo. No lo explores más, todos los caminos están recorridos ahí dentro. “Puede que no se vaya ahora mismo pero mientras esté yo no lo voy a atender”.

4- TRATA DE PENSAR EN OTRA COSA. Intenta detener activa y voluntariamente ese pensamiento, pon otro en tu mente. Fuérzate. Pon la tele, la radio, música, llama a alguien…

5- REPITE EL PROCESO de apartarlo y pensar en otra cosa una y otra vez. Comprobarás que cuanto más veces lo haces te resulta más fácil. Repite la secuencia aunque el pensamiento regrese.

6- TU ESFUERZO, NO CAE EN SACO ROTO. Todo el esfuerzo que haces de apartarlo y no prestarle atención,  observarlo desde “fuera” y no alimentarlo es francamente útil.

7- INSISTE Y APÁRTALO DE TI. A veces consigues hacer otras cosas, pero sientes que parte de ese pensamiento sigue en tu mente, con menor intensidad. Está bien, de nuevo evita sentirte atraído por él. Sigue con tus cosas y deja que vaya apagándose poco a poco.

8- A algunas personas les sirve quedarse observando ese pensamiento “parásito” ajeno a ellas e imaginar cómo el viento lo desplaza, como a una mala nube en el cielo.

Estas técnicas nos sirven tanto para los pensamientos obsesivos como para cuando nos vemos repetidamente rumiando en nuestra mente algo a lo que no queremos dedicar más atención y que nos desgasta. Si lo practicamos veremos cómo resulta útil en muchísimos casos.

Fuente: Mente en positivo En lenguaje igualitario
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