Pérdidas


24 DE JULIO DE 2006

Aitá, hace dos años que tu vida abandono este mundo. No creo que exista otro. No creo que vuelva a verte. Solo en sueños. Aunque siempre serás el eterno hombre de mi vida. Uno de mis grandes amores… he amado mucho aita, como tú me enseñaste. He amado todo lo que he podido, mucho más de lo que me han permitido, mucho más de lo que algunos se merecieron. De ninguno de mis amores me arrepiento. Pero hay alguno de los que me siento especialmente orgullosa.

El primer hombre de mi vida, el eterno hombre de mi vida porque siempre estuviste y siempre estarás en ella. Eres un ser especial, fuiste un padre excepcional según tus hijos y tus hijas. Fuiste un novio maravilloso, un marido leal, honesto, igualitario, feminista de los primeros un gran amante… todo esto lo sé por mi madre que ha sido la única mujer de tu vida desde sus diecisiete y tus  veinte años. Tus amigos te recuerdan con dulzura, con risas, con lágrimas. Tus hermanos y tus hermanas siguen hablando de ti como si aun estuvieses con ellos. Me dicen de repente: “Tu padre prefiere de siempre el monte a la playa” “Mi padre adoraba nadar tío, mi padre prefería la playa y el monte”

Yo te extraño cada día. Hablo contigo. Quiero hacer cosas contigo y las hago porque estás en mí. Mi alumna Laura me dijo el otro día que no hay clase de autoestima en la que no  te mencione, aitá… (nunca me había dado cuenta) Aitá extraño tus abrazos de oso, tus besos de vaca, tus chistes malos, tu sentido del humor. Y cuando alguna vez encuentro algo de esto en alguien, de repente le amo un pedacito.

Aitá me enseñaste a reír, contigo y contra ti, conmigo y de mi misma. Me enseñaste a ser honesta. A amar el trabajo bien hecho. A amar a mi familia y a todos los míos. A valorar la amistad. A ser cabal… como decías. Me enseñaste cosas muy importantes como a nadar, a conducir (a aparcar aprendí solita porque eras malo), me enseñaste a poner tacos en la pared, a enredar con la electricidad, a hacer chapuzas en casa, a enredar con todos los electrodomésticos (soy la chapuzas de la casa, de todas las casas).

Me enseñaste a ser persona, a ser humana, a ser honesta, me contagiaste de tu sentido del humor tan lleno de ironías, a valorar la sencillez, a mirar con respeto a los albañiles, a valorar por igual a cada ser humano, a tener sentido común…

Me enseñaste junto a la ama a valorar las cosas esenciales de la vida: La familia, los amigos, la vida, la risa, el amor, la paz. Aitá nos diste tanto… has dejado tanto en mi…

Con todo ello he logrado tener a otro gran hombre a mi lado. Javi, al que tanto has querido como amigo de tu hijo y como hijo después. He cometido grandes errores en mi vida, los mayores aciertos me vinieron dados por el azar a veces. Junto a tu mujer, mi madre me hicisteis, yo no lo elegí. fue sin querer… es caprichoso el azar… Tu mujer, mi madre la primera siempre para ti.

Una de las mejores herencias del mundo.


Anuncios

Acerca de Mariangeles Alvarez García

Psicóloga. Psicoterapeuta. Feminista. Involucrada. Interesada en los viajes introspectivos. En búsqueda.
Esta entrada fue publicada en Intimo y Personal. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Pérdidas

  1. Vicente dijo:

    Hola, querida amiga:
     
    Qué bello artículo… cuánto amor te transmitió tu padre!!!
    Me alegro de verte otra vez por este universo de redes y de que te hayas decidido a escribir… Un besazo para tí y para Javi.
     
    Tu amigo Wisonte de Valencia

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s