El ciclo de la violencia


La violencia de género fue definida en 1993 por la ONU como “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, incluyendo las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”

Vincular violencia con agresiones físicas evidentes es un gran peligro. Debemos ser absolutamente conscientes de que todo lo que nos aleja de la igualdad es violencia, y si esa violencia tiene por origen pertenecer a más de la mitad de la población, es decir  ser mujeres, estamos hablando de violencia de género o violencia machista. Es la manifestación de la desigualdad de género y un mecanismo de subordinación y control de las mujeres. Causa daño físico, psicológico o sexual.

  1. Maltrato Psicológico: Maltrato Verbal. Maltrato Social. Maltrato Emocional. Maltrato Económico
  2. Maltrato Sexual
  3. Maltrato físico

Las mujeres maltratadas, presentan más síntomas de depresión grave, ansiedad e insomnio y síntomas somáticos. Se sienten más inseguras y tienen menos autoestima y apoyo social. Además, suelen sufrir mayor número de enfermedades y consumir más medicamentos. Las mujeres en proceso de separación del agresor y las que han sido recientemente maltratadas, presentan más síntomas de ansiedad y depresión, su autoestima es menor y se sienten más inseguras que las mujeres que, aun teniendo historia de maltrato, se han separado del agresor y han logrado rehacer su vida. (2004. Matud Aznar P.)

Leonore WALKER describió el ciclo de la violencia. Consta de tres fases que describen el proceso y explica por qué resulta tan difícil para algunas víctimas defenderse y alejarse del que provoca esa violencia una vez pasada la fase de agresión.

A. Fase de la elaboración o acumulación de la tensión: las tensiones se van construyendo a partir de pequeños incidentes o conflictos. Es resultado de frustraciones del agresor que se comporta de forma tiránica con su pareja, esperando que su compañera satisfaga todos sus deseos y caprichos, incluso los que no expresa y solo piensa para él. Ante esta situación la mujer comienza a sentir frustración y vive en un estado de constante confusión. Esto da lugar a episodios violentos leves, caracterizados por insultos, menosprecios, sarcasmos, indiferencia… Además, el agresor achaca a la víctima la tensión existente, con lo que ella recibe el mensaje de que su percepción de la realidad es incorrecta y comienza a culpabilizarse por lo que sucede.

B. Fase de explosión de la violencia o agresión física: se caracteriza por la pérdida total del control y el comienzo de las agresiones no sólo verbales y psicológicas, sino que pueden ser también físicas o sexuales. La mujer se muestra incapaz de reaccionar, porque la desigual balanza que se ha establecido en la pareja a lo largo del tiempo, la paraliza.

C. Fase de remisión, de calma, ‘luna de miel’: representa el refuerzo que el agresor da a la víctima para mantenerla junto a él. Para ello, el agresor se muestra arrepentido, pide perdón, llora y promete que no se volverá a repetir la agresión y que va a cambiar. Todo consiste en compensar a la víctima de modo que ésta no tome decisiones como denunciarle o abandonarle, reforzando así la dependencia emocional de la mujer con respecto a su agresor y consiguiendo que la mujer recobre la esperanza en la relación y en las posibilidades de cambio del agresor.

Y vuelta a empezar con el Inicio de un nuevo ciclo: a la falsa ilusión que constituye la ‘luna de miel’ le sucede un nuevo ciclo de tensiones. Surge de nuevo la irritabilidad, se inicia un nuevo ciclo en el que el agresor intenta de nuevo crear miedo y obediencia más que respeto e igualdad. Cada pareja tiene su propio ritmo y las fases duran un cierto tiempo dependiendo de cada pareja, pero las fases tienden a ser cada vez más cortas y la violencia cada vez más intensa. La frecuencia con que se repite el ciclo y la peligrosidad que va alcanzando aumenta a medida que se avanza en la escalada de la violencia. Generalmente cuando una mujer maltratada hace una petición de ayuda ya ha dado varias vueltas al ciclo de la violencia. Además, cada vez que cierra un ciclo, la mujer pierde confianza en sí misma, con lo cual, es importante para evitar que todo culmine en homicidio o suicidio, que en el momento en que solicite ayuda, se le preste de manera inmediata y sin cuestionar sus decisiones pasadas.

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Acerca de Mariangeles Alvarez García

Psicóloga. Psicoterapeuta. Feminista. Involucrada. Interesada en los viajes introspectivos. En búsqueda.
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